martes, 30 de noviembre de 2010

Cambios

No me gustan los cambios de última hora. Yo tenía mi vida hecha, mis ritos diarios asentados.
Echo de menos a mi tía Tere. El ir a dormir a su cama y que no haya nadie (podría quedarme, pero no es lo mismo... no tiene gracia si no hay nadie a quien poder quitar el sitio... y no hace tanto calorcito). Salir a esperarla a la puerta de casa y que no venga (con lo contenta que me pongo cada vez que viene). Sentarme en el sofá y que no me pueda arrimar a ella (con lo que me gustaba darle la brasa). Atravesarla con la mirada hasta que me de una galleta. Sus deliciosas zapatillas.

No sé donde queda Madrid, pero la odio profundamente.

3 comentarios:

  1. ... la tía Tere echa de menos todas esas cosas...

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  2. Al principio será difícil, pero Lola, con lo hábil que eres para la tecnología, ya encontrarás la forma de tenerla un poquito más cerca, así sea a través de una pantalla o como una voz al teléfono. Ánimo a las dos, y mis mejores deseos para la Tía Tere.

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  3. Ays. Esto duele. Lola, ahora tendrás que aprovechar a tope cada visita que te haga la tía Tere. Darle muchos mimos y cargarla de amor para que le dure mientras esté fuera. Y tú... consolarte con los demás, y guardar todos sus sitios y rincones favoritos para que estén libres cuando vuelva.

    Fuerza, valor y coraje para las dos!

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