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martes, 30 de noviembre de 2010

Cambios

No me gustan los cambios de última hora. Yo tenía mi vida hecha, mis ritos diarios asentados.
Echo de menos a mi tía Tere. El ir a dormir a su cama y que no haya nadie (podría quedarme, pero no es lo mismo... no tiene gracia si no hay nadie a quien poder quitar el sitio... y no hace tanto calorcito). Salir a esperarla a la puerta de casa y que no venga (con lo contenta que me pongo cada vez que viene). Sentarme en el sofá y que no me pueda arrimar a ella (con lo que me gustaba darle la brasa). Atravesarla con la mirada hasta que me de una galleta. Sus deliciosas zapatillas.

No sé donde queda Madrid, pero la odio profundamente.

miércoles, 14 de julio de 2010

Qué buena que estoy y qué mala me encuentro...

Y es que llevo ya unos días un poco malucha, tosiendo y vomitando por las esquinas. Nada agradable, os lo aseguro. Así que me llevaron al médico para ver qué rayos me pasaba: tengo una afección en la garganta que me hace toser tan fuerte que me termina provocando el vómito, y me deja exhausta. Llevo tres días sin jugar con mis juguetes. Los cojines los robo sin ganas. Ni siquiera tengo (tanta) hambre como antes.
Ayer empezaron a darme la medicación. La esconden en una salchicha para que no me de cuenta. ¿Acaso me toman por estúpida? Pfffff! Pero me hago la longuis y me la como sin rechistar. Tengo que reconocer que desde que me la dan me siento mejor.
Lo peor es que le oí decir a la doctora que cuando se me pase del todo me pondrán una vacuna :S No es que les tenga miedo, ¿eh? (...) es que... no me gusta como... huele la consulta... sí, eso es. Además, siempre me toca esperar y las revistas que tienen son un bodrio.
Así que, queridos fans, esta es la razón por la cual no he actualizado el blog desde hace un tiempo. No tengo fuerzas ni para teclear. Pero ¡no os preocupéis! Pronto recuperaré la energía que me caracteriza y podré continuar con mi plan de dominar el mundo.

A cuidarse!

... cof cof...

miércoles, 26 de mayo de 2010

Mala pata

La energía me puede. A veces me dan prontos, lo reconozco, y no sé dosificar mi fuerza. Pierdo el norte cuando me entra ese no se qué que qué se yo y ¡brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr! ¡ tengo que liberarme! Y claro, no calculo. Se me nubla la mente, las coordenadas desaparecen y ¡zasca! El suelo, las paredes o las puertas diabólicas vienen a por mí.
Eso es más o menos lo que pasó hace unas semanas, cuando estaba yo subida a la cama de Fran haciendo de mis trastadas, cuando me vino el subidón, perdí cualquier noción espacio-temporal y me caí de allí arriba. Sí, hablando mal y pronto, me metí una buena hostia.
Al principio no parecía nada grave. El subidón me duró un poco más y yo seguí a lo mío. Cuando volví a casa ya la cosa se empezó a poner chunga. Me empezaba a doler la pata trasera de la izquierda así que intentaba no apoyarla demasiado. Pero lo realmente malo llegó a la noche. El golpe se me había enfriado y con cada movimiento veía las estrellas.
Me levanté para despertar a la tía Tere y ella enseguida se dio cuenta de que algo no iba bien. Me llevó a la cama y estuvo allí un rato conmigo. Finalmente, aunque entre dolores, pude conciliar el sueño.
A la mañana siguiente me llevaron al médico y vieron que tenía la pata inflamada, así que me recetaron unas pastillas enormes que debía tomarme cada 24 horas.
Ya llevo así 2 semanas y todavía no tengo la pierna bien curada, aunque ya noto mucha mejoría. De hecho ya he vuelto a las andadas...
Pero desde aquí quiero enviar un mensaje de calma y de positivismo a mis admiradores, pues de todo lo malo siempre se saca algo bueno. Estoy bien, me miman un poco más y lo mejor de todo es que me dan las pastillas incrustadas en salchicha. No sé cómo me lo monto, y está mal que yo lo diga, pero es que siempre salgo ganando. Muaaaaahahahahahaha hahaha haha ha!

En uno de mi saltos contra un paparazzi, cuando la energía me sobreviene y nada puede pararme

viernes, 16 de abril de 2010

Monedas al aire

Hace mucho que no actualizo, lo sé, pero es que he estado muy ocupada entre el médico, mi hueso rojo y los nuevos calcetines de Laura (no he podido soportar esos colores vivos y he caído en la tentación). Pero hoy alguien necesita de mis ánimos, así que he decidido dejar a un lado mis asuntos y dedicarle esta entrada.

Os he hablado de Laura y de Fran, que son mis padres a efectos prácticos, he mencionado a Manoli y a Arturo, que son como mis abuelos, pero todavía no os he hablado de mi tía querida: Tere.

Cuando me conoció yo tenía 2 meses y llevaba 3 días en casa. Fue un fin de semana, cuando ella volvía de Madrid (un sitio demasiado grande, atestado de gente, coches y perros,  por lo que me cuenta a veces). Al entrar en casa todos la miraron con cara divertida hasta que alguien le dijo "Mira, mira lo que ha traído tu hermana". Ella se asomó a mi antigua habitación, observó un montón de pelo acurrucado en una especie de nido de peluche y exclamó un "¡Pero eso qué es! ¿un conejo?".
No voy a negar que me dolió. Yo era esa cosa peluda que se hacía la dormida... por eso las primeras zapatillas que ataqué fueron las suyas. Y sus calcetines. Y la madera y las paredes de su habitación. Y su silla de ruedas. Y su papelera... ¡pero ese no es el tema! El caso es que cuando por fin me levanté de la cama y fui a saludarla, esto es lo que vio:



Y, claro está, no opuso resistencia. Porque sí, esa es una de mis miradas tiernas con la que a partir de ahora dominaré vuestras almas... pero me vuelvo a desviar del tema.
En cuanto la conocí, supe que tendría una aliada en ella. Lo que no sabía entonces es que tendría una amiga para siempre.
Apoyó mi permanencia en la casa. Cuando me despertaba a las 6:00 a.m. con ganas de ir al baño, ella se despertaba conmigo sin refunfuñar. Corre conmigo en el patio como la que más (aunque no puede seguir mi ritmo, la pobre). Y cuando cojo el hueso rojo y tengo ganas de pelea, es ella la que me sigue el juego. Además me deja subirme a su cama (algunas veces) y me dice cosas bonitas mientras me quedo dormida.

Hoy necesita ánimos, así que la mimaré todo lo que pueda y le daré tregua a sus zapatos... Eso sí, un bocao a los papeles de la papelera no lo perdono. ¡Vamos Tere, lanza las monedas otra vez! Y a ver qué te depara de nuevo la suerte.

P.D. Un dato informativo: el collar rosa que llevo en la foto ya no me entra ni en una pata.

viernes, 19 de marzo de 2010

You're simply the best

"Yo soy tu padre."
Qué gran frase, ¿verdad? Quizá la más famosa del cine, la que conoce todo el mundo. Ese momento estelar de reconocimiento paterno, la carga emotiva, la sorpresa del espectador hasta que es consciente del significado de esa frase. ¡Qué levante la pata quien no haya imitado la voz de Darth Vader pronunciando esas palabras!
En un día como hoy no he podido evitar que se me venga a la cabeza. Porque, por si a alguien se le había olvidado, hoy es el día del padre. Por eso hoy doy un salto en la línea espacio-temporal que estaba siguiendo en la historia de mi vida, para contaros un detalle sobre mí.

Aquí donde me veis, soy una perrilla afortunada. Provengo de una familia de lo más cool. Mis progenitores son Argarain Go Deep Impact (menudo nombrecito, ¿eh?) y Sona, dos bulldogs ingleses de pura raza. No es por parecer vanidosa, pero he visto fotos de Argarain ganando campeonatos. Todo esto signfica que, dada mi procedencia, tengo pedigree. Pero eso es todo lo que puedo decir de mi familia perruna. Me dieron la vida y estos genes serranos que me hacen irresistible, y les estoy muy agradecida por eso, pero ahí queda la cosa.
Mi familia de verdad es otra.

Os he hablado muchas veces de Laura que para mí, lo digo desde ya y quede claro, es mi verdadera madre. Ella me acogió aquel día memorable y desde entonces me cuida, me protege, me enseña el camino correcto con dulzura pero también firmeza (porque reconozco que a veces soy una rebelde sin causa). Pero casi no he hablado de la otra persona clave en mi vida.
Acompañó a Laura el día en que me adoptaron y si no hubiera sido por él yo no estaría ahora mismo en esta casa. Me deja montar en su coche, y no estoy hablando de cualquier lata con cuatro ruedas, sino de un cochazo tan alucinante que cuando salgo a la calle me parece verlo por todas partes de las ansias que tengo de que aparezca. Sale conmigo a pasear sobre hierba, que me encanta, y demuestra su confianza en mí dejandome libre sin correa (por eso cuando voy con él nunca me escapo, no quiero decepcionarle). ¡Me lo paso pipa con él! porque juega un montón. Él sí que sabe seguirme el rollo. Me da achuchones cada vez que me ve. Viene con Laura y conmigo al médico cuando me pongo malita. ¡¡¡Y siempre huele requetebién!!! Lo quiero mazo. Es tan importante para mí que nunca, nunca, nunca jamás morderé sus zapatos, porque sabedlo todos: Fran, tú eres mi padre.

¡Feliz día!

domingo, 14 de marzo de 2010

Bienvenida a la familia

Superada la primera noche, Laura amaneció con las ojeras más grandes que jamás ha tenido y con los nervios a flor de piel. Pero no era la única, claro. Una servidora tampoco pegó ojo.
La casa comenzó a llenarse de los primeros sonidos del día: pasos de zapatillas arrastradas por el pasillo, la puerta del cuarto de baño, un bostezo, el café subiendo, el (excitante) crujir del plástico de la bolsa de las magdalenas (ah... cuánto he llegado a amar ese sonido). Laura se sentía cada vez más y más nerviosa. ¡¡¿Por qué?!! Yo por entonces no lo comprendía, pero más adelante supe que mi llegada a casa había sido una incursión furtiva y que carecía de la aprobación familiar, así que Laura tendría que enfrentarse ella solita al momento de mi presentación en sociedad. ¿Cómo lo haría? ¿Esperaría un poco más? ¿Lo haría ya? Laura pensó que cuanto antes mejor, así que me tomó en brazos y se presentó conmigo en la cocina.
Cuando Manoli se dio la vuelta me encontró de golpetazo, face to face, "¡sorpresa!".
-No puede ser -dijo Manoli con cara de haber visto a un perro fantasma.- No, no, no -continuó diciendo.- No puede ser. De ninguna manera. No, no, no.
Y así se estuvo un rato, como si se le hubiera rayado el disco. Tanto tiempo que Laura se sentó en el suelo conmigo a la espera de que Manoli pudiera articular alguna otra frase.
En estas apareció un tipo enorme en el umbral de la puerta. Llevaba una bata verde y el pelo todo alborotado. Noté como Laura se ponía un poco más tensa y yo me acojoné con ella, las cosas como son (entonces era pequeña y débil, y ese tío era como un coloso para mí). Pero entonces ocurrió algo maravilloso: el gigante, de ahora en adelante Arturo, me descubrió y se echó a reír.

En situaciones delicadas los humanos a veces se comportan de maneras inesperadas. ¿Quién hubiera dicho que la persona más reacia a tener compañeros perrunos en casa se convertiría en mi mayor aliado? Conquistando a Arturo tenía la entrada directa a la familia. Ahora sólo tenía que ganarme su cariño para que me aceptaran como un miembro más y poder acceder así a su mayor tesoro: sus calcetines. Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Continuará...

martes, 9 de marzo de 2010

Mi nueva casa

La primera noche que pasé en el que sería mi nuevo hogar no fue nada fácil. Para mí todo era extraño. No conocía los olores, ni los ruidos, el espacio era mucho mayor del que había tenido hasta entonces, había objetos por todas partes que no conocía. ¡Todo me resultaba terrorífico! Todo excepto Laura.
Me aferré a ella como si me fuera la vida en ello, y ella no me dejó ni un minuto a solas. A pesar de eso no pude pegar ojo en toda la noche. Lo intentaba constantemente, pero mi sentido arácnido, que diga, perruno no me dejó descansar. Fue horroroso... y sospecho que ella tampoco pudo dormir pensando que yo despertaría con mis ladridos de cachorrito al resto de la familia.

A Laura la querré siempre por muchas razones, pero me bastaría sólo esa noche que pasó a mi lado.

lunes, 22 de febrero de 2010

31-07-2009: Ha nacido una estrella

Lamentablemente, los acontecimientos acaecidos el día de mi nacimiento los tengo envueltos en una nebulosa. Sólo recuerdo luz, mucha luz, frío y ruido. Seguro que fue una gran aventura, pero nos quedaremos con las ganas.
Lo que sí recuerdo es la tienda, la lámpara de calor, a mis hermanos molestando alrededor (no es que fueran mala gente y yo una antisocial, es que siempre he sido un poco distante; voy mucho a mi rollo) y el enorme cristal con vistas a la calle. Fue allí cuando vi por primera vez a Laura haciendo muecas y diciendo cosas que no llegaba a oír. Para ser sinceros, al principio no reparé demasiado en ella. Tanto da un transeúnte que otro. Todos hacen lo mismo. Se paran en el escaparate, te miran, te hacen señas como si fueras un perro tonto, y luego se largan por donde han venido. Por aquella época casi ni los distinguía. Pero ella es diferente. Ella volvió a por mí. Y trajo refuerzos.
Estaba yo tomando mi baño de rayos calientes, tratando de aislarme del ruido y de las distracciones de la tienda, cuando entraron dos personas y la vida cambió por completo.
¿Pero fue tan sencillo? ¡JA! Vuestra vida es dura y competitiva, y si pensáis que la vida perruna es distinta ¡despertad! porque estáis muy equivocados. Laura quiso conocer también a un bulldog francés que tenía tantas ganas como yo de largarse de allí, así que tuve que desplegar todo mi candor para dejar bien claro que que yo era la mejor elección. Hice que me cogieran en brazos, les lancé mi mirada "tierna" (aún infalible) y un claro mensaje taladró sus cerebros humanos: "soy la perrita más adorable del mundo y si no me escogeis mi mirada os perseguirá en sueños hasta el fin de los días". Desde entonces Laura y Fran ya no pudieron deshacerse de mí... ni yo de ellos ("¡Ahí te quedas, petit bulldog! ¡Nos vemos en los parques! Au revoir!").
La verdad es que me alegro mucho de que fueran ellos, y no otros, los que decidieran quedarse conmigo. Ignoro qué estaría haciendo ahora si no me hubieran descubierto en el fondo de esa tienda, pero desde entonces, me he prometido a mí misma que jamás morderé sus zapatos (aunque a veces me cueste cumplirlo... ).

Aquí estoy haciéndome la dormida.
Por el bien de todos vosotros, todavía no os enseñaré mi mirada "tierna".