En casa, la cercanía de la Navidad a penas se nota salvo por la creciente intranquilidad que irradia mi tita Tere, lo cual resulta extraño conociendo su creciente animadversión por esta época del año. Alguien que no la conociera se volvería loco tratando de entender la razón, pero para mí Tere es un libro abierto y sé que, aunque no le gusta la Navidad propiamente dicha, sí le gustan algunas de las tradiciones que conlleva, como el hacer regalos, hacer cenas familiares, salir a brindar con champán (del malo) con sus amigas, salir con Noe en Nochevieja o, y este es el punto, decorar la casa.
Si, lo sé, sé que ese es el problema, la pregunta que estos días está tratando de resolver: ¿cómo pongo un árbol de Navidad sin que Lola lo descuartice y se lo acabe comiendo?
Francamente... ¿qué puedo decir? Si me colocan un abeto artificial, 4x4, con colgajos relucientes pendiendo de sus ramas de plástico, lo reconozco, me lo llevaré por delante y no descansaré hasta terminar con él. Ella lo sabe y me consta que está preparándose para esta batalla porque he encontrado en el ordenador estas propuestas para el árbol:
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| Esas bolitas de adorno serían pasto de mis dientes en cuestión de segundos, muaahahahahaha! |
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| Este árbol sería un objetivo más difícil pero me encantaría saborear esas ramitas como palillos, uhmmm. |
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| Os digo que se me cae la baba solo de pensar en morder esos tronquitos... Obviamente, la tita Tere no lo pondría en el suelo y lo subiría de nivel para dificultarme la caza del árbol. |
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| Otra de ramitas. |
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| Esta es su opción más modesta y sosa, pero quizá la más exenta de peligro (espero que no la escoja ¬¬) |
Muaaaaaaaaaaahahahahahahaha! Ups, mierda, Tere me ha escuchado y me ha amenazado con hacerme esto: ¿espíritu navideño? Tendré que andarme con cuidado...
Los dos primeros árboles están sacados de esta página.
El arbolito a base de troncos está sacado de aquí.













