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domingo, 21 de noviembre de 2010

¡Por las barbas de Merlín!

Hartita estoy de Potter y compañía. Toooooooooda la semana oyendo hablar de él y del estreno de su última película, que no la "derradeira" como dicen en Galicia. En mi casa están volviendo a leer los libros ¡desde el principio! ¡Buf! Mi tía Tere se ha hecho un broche de fieltro de Harry y la he visto bosquejando a otros personajes. ¡Disparates! Laura, que no ha leído los libros y desconoce el final de la saga, está dándole vueltas a la trama y cada día sale con una teoría diferente. Que si Voldemort por aquí, que si Dumbledore por allá, que si las varitas, que si las maldiciones, que si el quiddich... ¡BASTA! ¡A ver si se van ya al cine a verla y me dejan descansar! Personas adultas como son pendientes de las aventuras de un niño mago... ¡lo que hay que ver! No sé qué le verán de especial, de verdad. A ver, dejadme que eche un vistazo...

Uhmmm....
... interesante fisonomía...

... ¡oh!...
(¡fiu fiu!)

Vaya...
(menudo perrazo)


... pues parece que la raza canina está bastante presente en las entregas de Harry Potter...
hosti, qué miedito
... guaaaau... uhmmm... Quizá deba prestarle más atención al trasfondo de la historia y... no sé, puede que Hogwarts y todo eso, después de todo, no esté tan mal... ¿no?

martes, 8 de junio de 2010

La noche me confunde

Eso piensa de mí esta familia que me ha tocado porque, últimamente, cuando me quedo dormida en el sofá o en la cama de Tere y luego van a buscarme para llevarme a mi cuna -que según ellos es donde debo estar... pfffffffff!- me revuelvo, ladro e intento darles algún que otro mordisquín (... quejicas...). Pero no es que la noche me confunda, no señor, que además me oriento mejor que ellos en la oscuridad, sino que es puro mosqueo el que me tengo. ¿A quien le gusta que, cuando estás profundamente dormido, inmerso en tus sueños perrunos, imaginando que te vas con Idéfix a cazar jabalíes por los bosques de la Galia, vayan y te despierten? A nadie, ¿verdad? ¡Pues a mí menos! ¬¬

 Y dirán ellos "pues si tanto te molesta, ¿por qué no te quedas dormida directamente en tu cuna y así nadie te tiene que llevar?". Pues porque me sale el carácter inglés: soy muy exquisita y me gusta dormir sobre colchón y no sobre una triste espuma forrada de tela, qué le voy a hacer. Pero claro, a ellos no les convence esta explicación... Y no lo entiendo, de verdad.

Cuando ellos se quedan dormidos en el sofá, con esa cara que es la viva imagen del relax, con esas bocas abiertas con su correspondiente hilillo de baba precipitándose hacia el tapizado, con esa respiración fuerte y profunda (ronquidos en toda regla) y algo les despierta, les llevan los demonios. Es más, si después de eso se van a dormir a su cama, no consiguen conciliar el sueño. Entonces, ¿por qué me lo hacen a mí?

Y es que es algo muy común en la raza humana hacerle al prójimo lo que no les gusta vivir en sus carnes. Ay, qué fácil es quedarnos en nuestro sitio y no ponernos en el lugar del otro, y criticar, juzgar y culpar sin darnos cuenta de que incurrimos en los mismos errores. Si ya lo dice el refranero popular (uno de los más sabios inventos del hombre): ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en su propio ojo...



Pero se van a enterar. Pienso despertarme todas las noches a las 5 a.m. a darles la turra. A ver si les confunde o no la noche a ellos.

sábado, 8 de mayo de 2010

Más raros que un perro verde

Ayer, mientras desayunaba con Tere, escuché a un tipo decir en la tele que al final todos las personas buscaban lo mismo: exclusividad. La afirmación me dejó bastante pensativa. Hasta se me cayó una bolita de pienso de la boca.
Así que, la gente pide que se cumplan derechos universales, iguales para todos, la misma consideración, el mismo trato, intentan sentirse incluidos en grupos, en comunidades que comparten sus intereses... pero resulta que lo que quieren en el fondo es hacerse con algo que los haga diferentes al resto. Y en esa carrera hacia la singularidad hacen cosas absurdas como mandar que alicaten una piscina con adoquines de oro, o que incrusten diamantes en un vibrador, o que se tatúen un ojo, o ponerse las tetas más grandes que la de al lado... Tú también tienes esto, pero el mío es mejor porque es lo mismo pero distinto. ¡Chúpate esa!
O sea, que todos los hombres son, en su esencia, iguales... pero quieren ser diferentes. Y los que se sienten diferentes... quieren sentirse iguales al resto. La verdad, no lo entiendo. No comprendo ese afán de añadirse y rodearse de diferencias artificiales con la única meta de creerse únicos. ¡Pero si ya lo son!
Pienso que la exclusividad la llevamos inscrita en la piel. Mi exclusividad radica en el hecho de que no hay otra como yo y nunca la habrá. Paseo mi exclusividad innata por todas partes desde que nací y maldita la hora en que tenga que ponerme el pelo verde para sentime distinta.
Están locos estos humanos...